En yoga se dice mucho que creamos espacio. En la práctica física de yoga, llevamos nuestras articulaciones a rangos de movimiento más amplios, nos movemos de formas distintas a las que estamos acostumbrados, creando espacio en nuestro cuerpo, nos desplegamos como si fuésemos una oruga que al estirarse fuese rompiendo su coraza, liberando tensiones para renacer convertidos en una bella mariposa, en la mejor versión de nosotros mismos y así poder expandirnos con total libertad desarrollando todo nuestro potencial.

No dejar contracción, porque donde hay contracción, no soy yo del todo. Estoy cerrada, me siento falsa.

Poniendo conciencia, observando, escuchándonos en cada gesto, cada asana es una expresión de nosotros mismos. Lo único que hemos de hacer es sentir, experimentar, soltar, liberar la tensión, sin resistirse ni luchar, solo rendirse a la experiencia.

La práctica así, adquiere una dimensión distinta, me siento en unidad conmigo, la conciencia está en mis sensaciones, hay un silencio que me envuelve conmovedor, el momento tiene una belleza y libertad que me llenan de amor y gozo. Se libera energía que estaba estancada, y a veces lo siento de forma muy potente, siento que se mueve esa energía en mi, y me quedo muy quietecita, respirando las sensaciones… Es como un vaso que se hubiera llenado tanto de agua que ésta se huebiese derramado, ya no duele, ya no hay tensión, se desvela una nueva energía y se vacía y limpia. Es muy conmovedor sentir esto, un gran regalo que ofrece el yoga.

Al igual que creo espacio en mi cuerpo, moviendo la columna de muchas formas, esta es la forma de volver al centro, a mi equilibrio mental y emocional. Y también creo espacio en otros ámbitos, hay más momentos en que ya no pienso, mi mente ya no salta de una cosa a otra, me dedico más tiempo a mí, creo más espacio en mi vida, siendo más selectiva, hay más tiempo para la escucha, el aprendizaje, es decir, evolucionar.

Ya no tengo miedo de mirar hacia dentro, hay un inmenso océano que se extiende en mí. Cada respiración es una oportunidad para sentirme conectada conmigo misma, para encontrar mi centro y calmarme. También para crear espacio, con cada inhalación creo espacio en mí y con cada exhalación suelto aquello que no necesito ya.