Todo lo que doy vuelve a mí multiplicado. Esta frase la repito a diario desde hace muchos años, me la digo cuando pago en el súper, en la verdulería, cuando encuentro una moneda por la calle, cada vez que uso la tarjeta bancaria. No recuerdo cuando ni por qué empecé a decirme esta frase, pero sé que es así, no es algo racional, es mi pequeño ritual interno relacionado con el dinero y la prosperidad material.

Muchas mañanas, antes de levantarme doy las gracias por todo lo que tengo, la familia, los amigos, la casa, el coche, la comida, la cama, el cuerpo, la ducha con agua calentita, la lavadora, la nevera, el lavavajillas, internet, que salga el sol todos los días… Estar viva, ése es el mayor regalo. Tengo tanto, soy muy afortunada.

Fíjate en todo lo que tienes, en tus posesiones, amistades, amor, pareja, hijos, ropa, salud… Si te centras en lo que te falta vivirás con amargura, fíjate en lo que tienes, acéptalo y agradece. Deja de quejarte, valora lo que tienes. Todo se va perdiendo, envejecemos, perdemos amistades, morimos, enfermamos, es así.

Si te centras en acumular para llenarte tienes un problema, tapas con comida, televisión, ropa, maquillaje, sexo… la insatisfacción y el vacío que hay en tí.

Cuidado, suelta, suelta toda esa tensión, medita, haz yoga y verás que estás completo tal y como eres, no necesitas nada porque todo ya está en ti. Para descubrirse hay que limpiar todas esas capas de condicionamientos y automatismos que hay en cada uno de nosotros.

La vida puede ser dura y es la que tenemos, fortalece tu mente y tu cuerpo y disfruta de la vida.

Sé sincero contigo mismo, ¿En serio necesito esto? ¿De verdad me enfado porque no ha salido esto o no se ha comportado alguien como yo quiero? Este es el yama  de la sinceridad, satya.

Sé generoso con los demás, si tienes comparte, si algo se te da bien, comparte, si te sale rica una receta de cocina comparte el plato con tus amigos. Este es el yama aparigraha que quiere decir no ser codicioso, dar sin esperar nada a cambio.

Sé amable, haz del mundo un lugar mejor.

Confía en la vida, hay un lugar para cada uno de nosotros, todos merecemos amor, posesiones, trabajo… Lo que pasa es que nos pasamos mucho tiempo buscando, pero cuando al fin encontramos es como volver a casa, a tu centro.

Dar las gracias desde el corazón mirando a los ojos es maravilloso para el que da y el que recibe.