Nunca le he dado importancia a este día, ni nos hemos hecho regalitos en la familia.

Hoy me lo ha recordado mi hermano Carlos con un detalle.

Ser madre es serlo cada día, cuando me amo y acepto tal y como soy, le amo y acepto tal y como es. Cuando no deseo ser diferente, ni sentir que me falta nada, que ya soy completa tal y como soy, mi actitud con él es la misma. Cuando no me engancho a lo que me molesta de él, dejo que pase, es todo más fácil para los dos. Ser madre es un aprendizaje y adaptación constantes. Gracias Pau.

Aquí dejo una conversación de hace un momento.

– Me sabe mal salir con mis amigos por si bajo… – se refiere a bajar el rendimiento de notas, lo dice con cara de preocupación.

– Lo más importante no es eso – le contesto.

– Claro que sí.

– No, lo más importante es que seas feliz. Has estudiado, puedes ir ahora con tus amigos a jugar.

– Gracias mami – ya tiene otra cara.