El material que utilices en tu práctica de yoga es importante. Quiero compartir mi experiencia en materiales.

Esterilla

Lo más importante es la esterilla. No valen las de camping ni las típicas de los gimnasios que son cortas y gruesas.

Hasta que he encontrado la esterilla muchas veces acababa harta en la práctica porque me resbalaba, aunque la esterilla fuese antideslizante. He comprado y probado varias esterillas llamadas antideslizantes.

No deberías resbalar en una esterilla para así poder estar en el asana y no pendiente de que se escurran las manos o los pies. Aunque no suelas sudar no importa, también resbalas en las esterillas. Eso sí, si sudas y hace calor todavía más.

De los materiales que he probado el caucho natural es el único verdaderamente antideslizante.

A demás del material el grosor también hay que tenerlo en cuenta. Si la esterilla es gruesa, de más de 5 mm., es más agradable si estás tumbado, pero más inestable también. Si es muy fina, de menos de 2 mm. no resulta cómoda porque no protege.

El tamaño de las esterillas suele suele ser de 175 o 180 cm de largo por 60 de ancho. Si eres una persona alta, cuanto más larga mejor. Por ejemplo mi marido que mide casi 2 m se sale de todas. Prefiero que sea más larga y ancha ya que es muy fácil salirse de la esterilla.

Utilizo una esterilla de caucho y sí es antideslizante “de verdad”, es de la marca Yogi Bare, aunque también las esterillas Liforme son del mismo material o muy similar. Las hay de más marcas, pero viendo las fotos y sabiendo que son de caucho natural creo que deben ser parecidas. La que tengo tiene unas líneas marcadas que van muy bien para alinearse correctamente sirviendo de guía. La esterilla Liforme también tiene estas marcas y creo que las líneas son más largas y más últiles.

La Yogi Bare de caucho es la mejor de las que he probado, su precio está entre los 50 y 60€, me costó 56€, el precio va cambiando ya que depende del cambio con la libra. La esterilla es super antideslizante, de dimensiones grandes y ecológica 180*66 y de 4.2 mm. de grosor. Pesa un poco, por lo que para transportarla resulta algo incómoda. No se mete en la lavadora como otras, se limpia con un paño húmedo perfectamente. Elegí esta porque me parecía que el precio era razonable, las dimensiones generosas y además ecológica. La elegí negra, también la hay en color rojo y en gris. Creo que si hubiera elegido de color rojo o gris igual hubiese sido mejor, ya que en el negro se refleja cualquier marca de polvo, de pisada de zapatilla…

Al desenrollarla olía mal, como a goma, por lo visto es normal y pasa en otras de caucho también, dejándola extendida un par de días el olor desaparece.

La esterilla Liforme la he probado y es un poco más grande 185*68 cm. y 4 mm. de grosor. El precio se dispara bastante, 135€. Tiene más colores a elegir (rosa, azul, verde, negro) y las marcas que tiene son más amplias y largas que las de yogui bare.

También puedes encontrar esterillas antideslizantes de caucho con una superficie tipo terciopelo, hay que mojarlas ligeramente con un spray para que agarren mejor. Las he probado y no me parece que sean antideslizantes. Sí las hay con muchos estampados, vamos que estéticamente son más bonitas y hay muchos diseños a elegir.

Mi experiencia es que cuanto menos te distraiga la esterilla mejor, en la práctica de yoga aunque estemos con los ojos abiertos la mirada es interior.

Uso otra cuando practico yoga en el parque, en la calle, en la playa, en los festivales de yoga etc, que es una que me dio mi suegra. Pesa poco y se va rompiendo, perdiendo material, como si fueran mordiscos. Esta esterilla es del mismo material que veo en muchos sitios, son baratas y se desgastan muy fácilmente. Se puede meter en la lavadora y como la ensucio cada vez que salgo, pues está bien. No es muy antideslizante y pesa poco. No sé si durará mucho más. Estas esterillas son de espuma, las he visto de diferentes medidas, colores, grosores, a veces tienen dibujos estampados.

Tengo una esterilla de Decathlon, me sirve para una práctica más suave, para estar sentado o tumbado, pero sobretodo para pilates o fitness. Que también es de espuma, más densa y gruesa.

Hay unas toallas “antideslizantes” de 1mm de grosor, he usado una de Decathlon que he usado mucho para ponerla encima de esta esterilla que comentaba antes, hasta que descubrí la de caucho. Ponía encima la toalla para no resbalar, pero aun así no era antideslizante. He usado la toalla en la formación de profe de yoga en Coop Salus, ya que el suelo es de esos cuadrados grandes tipo puzzle un poco blandos y una esterilla así va muy bien, por higiene y por delimitar un espacio personal.

Hay esterillas que he usado y ya no tengo, por regalarlas o tirarlas. Las de Decathlon creo que las he tenido todas o casi todas. Una que compré a una profesora de yoga que las compraba en ecoyoga, la gasté muchísimo tiempo, pero lo mismo no era antideslizante y no me servía para mi realmente. Cuando di mi primera clase de yoga y la alumna que la estaba usando me dijo que se resbalaba continuamente, dejé de usarla y la dí poco tiempo después.

Esta es la esterilla Yogi Bare:

Bloques

Los bloques han de pesar lo suficiente para ayudarte a mantener la estabilidad. Los de espuma no sirven, los de corcho o madera sí.

Tengo un bloque de espuma, no le doy uso. Los bloques de espuma suelen ser más económicos y los hay de muchos colores, enseguida se marcan y ensucian.

Uso dos bloques de corcho que pesan más, son más grandes, más duros y más estables. Son los que prefiero. Los que tengo son de Decathlon, aunque los venden en más sitios. Los utilizo en muchas asanas, en las trikonasanas, como apoyo en ardha chandrasana… Probando aquí y allá.

También los hay de madera, están muy bien, lo único es que si te cae encima del pie pues duele más o si cae al suelo hace más ruido. Me parece más práctico que sean de corcho.

Los bloques tienen tres alturas de uso, por lo que se adaptan muy bien a la práctica de cada persona y momento.

También tengo un bloque tipo plancha, más grande y más bajito, que utilizo muchísimo y sí es de espuma. Es de chin-mudra y fue un regalo. Lo utilizo para posturas sentadas sobretodo como Dandasana, la postura del bastón, Sukhasana postura fácil para ayudarme a estar erguida. Y para posturas en que deba compensar el desequilibrio de caderas como en Rajakapothasana, la postura de la paloma real. Los he visto más grandes y de espuma más compacta y resistente. Estos serán los próximos que compre.

Siempre los tengo a mano:

Cinturones

Los cinturones también ayudan mucho en la práctica. Tengo dos, porque a veces hacen falta dos. Uno que compré en amazon y otro que me regaló mi amiga Silvia que compró en Lidl.

Hay cinturones que son de algodón más finos, como una tela. Pueden ser más agradables, se ensucian y deforman más.

Los que tengo son duros, muy trenzados.

Otros

  • La pared la uso mucho, para posturas invertidas y semiinvertidas y para ayudarme en muchas asanas.
  • Un pequeño taburete me resulta muy útil en posturas de equilibrio.
  • Las mantas vienen muy bien para posturas invertidas, combinar con el bolster, taparse en savasana, apoyar rodillas, empeines, cabeza… en diferentes asanas. Son muy versátiles. No vale cualquier manta, esas de sofá blanditas resbalan. Las mantas que se usan en yoga son grandes, de lana o algodón. Es importante al usarlas que no haya arrugas, cómo se doblan, en que lado apoyas los hombros por ejemplo.
  • Un bolster, que es un cojín cilíndrico y pesado. Lo utilizo durante la menstruación sobretodo, se utiliza mucho en yoga restaurativo, para posturas que se mantengan un buen rato.
  • Un chal para taparme y calcetines gruesos para meditar.
  • Cojín de meditación o zafu. Los hay de diferentes alturas y formas. Son regulables ya que se vacían de semillas o del material que tienen dentro.
  • Banquito de meditación. Me cuesta mucho estar sentada con las piernas cruzadas, cada vez menos. Al principio me sentaba sobre un banquito.
  • Aro de yoga. Es un regalo de estas Navidades y lo he usado muy poco. Es como un juguete, una forma de experimentar, de ser creativa…
  • Cojines normales, que son muy versátiles. Y unos cojines que compré el verano pasado en leroy merlin, cilíndricos, con tela resistente, son para terrazas. Me van genial para poner bajo las rodillas cuando medito. También unas alfombras pequeñas que utilizo cuando medito o en torsiones tumbada boca arriba por ejemplo.

Así, parece mucho material, pero me he ido haciendo poco a poco con ellos. Al principio empecé con una esterilla barata de decathlon que utlizaba para fitness y pilates.

Los materiales no son caros en general, si son de calidad te duran para siempre (creo). Lo más importante es tener ganas y si además tienes un lugar para practicar, reservado únicamente para la práctica es super guay. Me siento afortunada y encantada de poder practicar.

El uso de apoyos me sorprende, me sigue sorprendiendo, hace que pueda llegar y mantener la postura, que de otra forma no podría o perdería la alineación. También a no lesionarme, a no forzar… A ser creativa, probando diferentes formas de llegar a asanas.

Las asanas han de tener dos cualidades firmeza y comodidad a la vez. En el capítulo II.46 de los Yoga sutra de Patanjali, dice Sthira Sukham asanam. Las posturas de yoga deben tener estas dos cualidades, Sthira se refiere a  estabilidad o firmeza y sukham a comodidad.

Los apoyos ayudan a encontrar este equilibrio.

El cuerpo va cambiando, va teniendo otras necesidades, menos altura en bloques, no es tan necesaria la pared, menos altura en el cojín de meditación. Es muy bonito sentir esta evolución en la práctica.

También hay sillas de yoga, bancos de invertidas, cuerdas en pared. Su uso es todo un arte. Son más formas de experimentar, es bonito probar, sentir qué pasa aquí, que pasa allá…