Definir el yoga no es fácil, es tan amplio y hay tantas visiones que siento un gran respeto al escribir estas lineas.

La definición más corta y sencilla, sería tomarlo desde su nombre, el yoga significa unión, se refiere a unir cuerpo-mente y alma o espíritu. Es una filosofía, una forma de vivir, originaria de la India, muy antigua, no se ponen de acuerdo ni para datar cuando nació el yoga.

¿Es el yoga una religión?

El yoga no es una religión, en algún libro de Ramiro Calle, leí que “el yoga es suprarreligioso”, va más allá de una religión.

El yoga en su forma de entender al ser humano y al universo, si contempla el alma, punto en común con las religiones, una parte de nosotros que es pura, permanente, no se ve influida por nuestras acciones, emociones ni pensamientos. Este punto es común a las religiones.

El yoga no tiene dogmas como si ocurre en las religiones, es decir unas ideas o normas fijas que no pueden rebatirse.

El yoga, para nada es así, es totalmente libre, ayuda al ser humano a trascender, en el sentido de ser la mejor versión de si mismo. El yoga es un sistema antiquísimo de crecimiento personal, eleva la consciencia, trasciende y es evidente que se ha visto influida y ha influido a religiones como el budismo, jainismo entre otras.

La ética del yoga (yamas y niyamas, dos primeros pasos del sistema óctuple de Patanjali) no son dogmas de fé, ideas rígidas, sino que la persona los va integrando y vivenciando a su manera, el yoga es un camino personal, libre y flexible la persona integra esa ética desde sí mismo, no desde fuera. Los yamas y niyamas de Yoga son comunes a las religiones, no matar, no robar, agradecer lo que poseemos etc.  Que son positivas para vivir en paz con nosotros mismos y el resto del mundo.

El yoga es para todos, en el sentido que pueden practicarlo tanto personas creyentes o no. El yoga es espiritual sin ser una religión.

El yoga tiene muchas sendas, como si fuera un gran árbol y hubiese unas ramas principales y de ellas salieran otras ramitas y así sucesivamente. Diferentes formas de vivir el Yoga, le aporta esa riqueza, puede conectar con distintas sensibilidades.

Al integrar en mi vivencia que el yoga no es una religión, me doy cuenta que la espiritualidad la he asociado siempre a una religión, en mi caso la católica y que la espiritualidad no es exclusiva de las religiones, es de todos, está dentro de mi y de ti.

Cuando se habla de alma, de Dios, lo cambio por Consciencia y la entiendo como la parte más elevada de mí misma. Cuando más practico, más hago las paces con esa parte que he rechazado y todavía me cuesta a veces. Si conecto con una parte de mí que está en calma y que no reacciona ni juzga como bueno/malo, me resulta más fácil llegar a ese punto de aceptar mi espiritualidad, mi parte sagrada que comparto con el resto de seres y con la naturaleza. ¿Es esto el alma, la conciencia testigo, la metacognición? No lo sé, pero la verdad es que me da lo mismo, no es importante ponerle nombre, solo experimentar, vivir la práctica diaria y descubrirme en ella.

¿Es el yoga un deporte?

No lo es, es mucho más que eso, el deporte se centra en el movimiento físico, aunque en algunos casos tienen un poco en cuenta la respiración. En yoga se trabaja con la respiración y se busca unir el movimiento corporal a la respiración consciente y la atención plena.

Sin forzar, el límite lo ponemos nosotros, no otra persona o una expectativa. Un movimiento suave que se adapte a la respiración y cultivar la sensibilidad desde la presencia aportando conciencia corporal. Solo desde ahí pueden surgir los verdaderos cambios y beneficios.

No competimos entre nosotros, aunque a veces es frecuente ver personas que se comparan con los demás, estamos tan acostumbrados a vernos reflejados en los demás, a juzgarnos, la mirada en la práctica de yoga es hacia dentro, (aunque tengamos los ojos abiertos).

El yoga que nos ha llegado a Occidente, es sobretodo el más físico, el hatha yoga, se ha dejado una gran parte del yoga, que no es fácil entender ni de adaptar a un occidental, tan racional, que quiere catalogar, busca resultados visibles a corto o medio plazo, que está más hacia fuera que hacia dentro… Es lógico que sea esta parte del yoga que nos ha llegado, ya que no estamos en ese nivel de conciencia o de espiritualidad para poder sentir el yoga como se vive en la India. En los Yoga-Sutra de Patanjali solo hay un sutra de los 195 que habla de asana.

Yoga como proceso, como camino

La finalidad de la práctica física no es llegar a una determinada postura, lo importante es el camino que recorres, todo lo que aprendes de ti, lo que se despierta, lo que se purifica, lo que aplicas fuera de la esterilla, en fin, es la vivencia. Por eso se llama práctica (espiritual) o sadhana y no entrenamiento.

A través de las asanas preparamos el cuerpo para mantener una postura de meditación durante largo tiempo. No debemos olvidarnos de eso, cuanta gente hace yoga y se olvida de meditar. Porque meditar es lo más difícil, lo más aburrido, lo más pesado, sobretodo al principio.

Preparando nuestro cuerpo, movilizándolo en muchas direcciones, fortaleciéndolo con asanas, controlando la energía a través de pranayama, con una base sólida, los yamas y niyamas integrados en nosotros y entonces nos sentamos a meditar y estamos más preparados para ello.