Y salió un reto de una yoguini que sigo, en seguida pensé “esto no es para mí” y como mi primera impresión fue de rechazo, sin ni siquiera haberlo digerido para decidir conscientemente. Pues salí de mi zona de confort y participé en el reto. El reto duraba 10 días y cada día había una postura diferente. Había asanas que nunca había hecho. Había materiales y clases de yoga de premio, no era por sorteo. ¿Qué se valora entonces? que sea bonita la foto, inspiradora, que la ejecución sea “perfecta”, que la persona tenga muchos seguidores… No sé lo que se valora, pero aún así lo hice, para probar y probarme.

Aprendí a verme en una foto y mostrarme aunque la postura no estuviera “perfecta”, perfección en yoga no existe, creo, lo que quiero decir es que me pensaba que había posturas que hacía mejor de lo que luego la foto muestra. Hubo momentos en que disfruté de que mi marido me hiciese fotos, lo cual es un avance en mí, en verme y mostrarme. Aprendí a aceptar mis limitaciones y mostrarlas, a ser creativa en el uso de apoyos.

Supongo que participaré en algún reto más si me apetece, es bonito el apoyo entre la comunidad yogui, aunque a veces me sigue pareciendo vacío, con poco sentido. El yoga es mucho más amplio que la práctica de asanas y la imagen, la foto de la asana es una parte tan pequeña…

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